Relextio no es un catálogo de herramientas. Es un recorrido: se nombra el trabajo, se lee lo que vuelve, se deja rastro, se decide el umbral. Al final Nuria firma una carta que describe el temario seguido y las páginas releídas. No clasifica. No compara.
Se trae una tarea del oficio. Si la primera semana no hay nada que traer, la casa pone un expediente público — un acta municipal, una nota de un archivo — y se trabaja sobre eso hasta que llega lo propio.
Entre la sexta y la séptima semana hay una noche de lectura sola. No es receso. Es el hábito que el curso quiere dejar: tres tachaduras nuevas, fechadas, sin mesa alrededor.
Si quieres ver cómo transcurre un lunes concreto, está escrito en una semana. El tono de la mesa, en el método.
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